Desorientada. Es lo único que puedo decir al ver como la Corte Constitucional reiteró que las parejas conformadas por personas del mismo sexo sí constituyen familia.
Y es que la Corte, que se ha atribuido el rol de ser "la conciencia del pueblo", tomando decisiones que no tienen nada que ver con sus funciones, ahora ha decidido modificar totalmente el concepto de familia.
Vamos por partes. ¿Qué es familia? Para Tomás Melendo, Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía, en su libro "Familia, ¡sé lo que eres!", la familia es la unión de un hombre y una mujer esposos. Por otro lado, las ciencias humanas definen a la familia como una comunidad en donde el amor de los padres (hombre y mujer) hacia sus hijos no está condicionado por nada ni por nadie y esta valoración es la que genera salud y bienestar personal y social. La familia es en la práctica el único ámbito en el que el ser humano vale por lo que es, no por lo que tiene, y esta es una profunda necesidad antropológica.
Ahora bien, estas definiciones no se basan únicamente en lo teórico. Es necesario reconocer, como lo afirma Cristian Conen en su libro "Ecología humana, hacia una cultura personalista basada en la perspectiva de la familia", "que la familia matrimonial es la piedra angular de la sociedad (en donde) nos hacemos responsables del amor a nuestros conyugues e hijos". Otra más: de acuerdo con el documento "Matrimonio y bien común. Los diez principios de Princeton", producto del debate y análisis de más de52 especialistas en historia, economía, psiquiatría, derecho, sociología y filosofía, el matrimonio es "la unión personal, para toda la vida, entre un hombre y una mujer". Para el documento, que sería bueno que la Corte lo leyera, esta manera de entender el matrimonio no es simplemente religiosa, "sino que es fruto de una amplia experiencia y reflexión humana" que se apoya en las pruebas que aportan las diferentes ciencias sociales.
Naturalmente el cuerpo del hombre y la mujer están diseñados para la concepción, producto y fruto del amor conyugal que no es más que una entrega total, incondicional, voluntaria, libre y auténtica. Y si bien no se trata única y exclusivamente de un tema moral, bien vale la pena, en medio de tanto terrorismo de valores, traer a colación algunas referencias que hizo el beato Juan Pablo II en "La teología del cuerpo", serie de 129 catequesis dadas durante sus audiencias de los miércoles entre septiembre de 1979 y noviembre de 1984.
Allí Juan Pablo II expresa que "la diferencia-complementariedad entre el hombre y la mujer es el más básico ser el uno para el otro que existe a nivel de relaciones humanas, y hace posible el amor que llamamos sexual. En el ser humano el acto sexual se abre a la procreación como acto de amor. El amor de los progenitores se difunde en el amor hacia el hijo que viene procreado. El matrimonio es el único "lugar" existencial en que el ejercicio físico de la sexualidad alcanza su dignidad de amor, pues se integra en la donación mutua de toda la persona" (Familiaris Consortio n. 11). Y reafirma su idea cuando dice que "el único "lugar que hace posible esta donación total es el matrimonio, es decir, el pacto de amor conyugal o elección consciente y libre, con la que el hombre y la mujer aceptan la comunidad íntima de vida y amor".
Lo dicen las ciencias sociales y las humanidades. Ahora bien, me pregunto ¿cómo la Corte afirma que las "parejas homosexuales" constituyen o pueden llegar a constituir "familia"? Tocaría modificar todos los conceptos sociales, científicos, teológicos porque la Corte quiere dictar sentencia sobre algo para lo cual no está llamada y sobre lo cual no debería tener injerencia alguna. De acuerdo con Melendo, todo esto se trata de "tendencias y propuestas políticas carentes de un adecuado fundamento antropológico y ético."
Quiero aclarar que no tengo nada contra los homosexuales. Me parece que en su libertad tienen todo el derecho de escoger el camino que quieran. Como seres humanos y ciudadanos que son tienen derechos y deberes: salud, bienestar, participación, caridad y respeto, así como tienen que respetar a quienes pensamos diferente, aunque normalmente piden voz mientras censuran y atacan a quienes creemos que la verdadera revolución es la familia natural y única.
No puede la Corte acabar con las estructuras de las mayorías en "defensa" de unas minorías que tienen sus derechos establecidos por la Constitución Nacional. No puede la Corte Constitucional modificar una estructura humana y social en aras de buscar una supuesta igualdad y respeto. Así, según las decisiones de la Corte, además de la "Cátedra del aborto" los colegios, por ejemplo, deberían enseñar que existen dos tipos de familias: una conformada por un hombre y una mujer (la natural) y la otra conformada por personas del mismo sexo (la de la Corte Constitucional).
No señores de la Corte, así no es. Deben saber, porque evidentemente lo desconocen, que el matrimonio y la familia es una unión natural de amor incondicional de un hombre y una mujer. No una moda que se puede cambiar al vaivén de una mal entendida modernidad por parte de muchos, incluidos ustedes.
Punto aparte: Se acerca la Semana Santa. Momento de reflexión, encuentro y comunión en familia.
Tomado De
http://www.eltiempo.com/blogs/padres_del_hoy/2013/03/la-familia-imposible.php
Por Juan Camilo Díaz Bohorquez
El hombre nace libre, responsable y sin excusas
Guarida de la libertad de pensamiento social, económico y político del Ecuador
jueves, 21 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
El nefasto legado de Hugo Chávez
Hugo Chávez podrá haber muerto, pero su legado de nacionalismo económico yautoritarismo político perdurarán en Venezuela por muchos años.
Es difícil determinar aún la magnitud de los daños. Venezuela, que otrora fue una de las pocas democracias —aunque imperfecta— en una región plagada de dictaduras militares, ahora se encuentra en el sótano de los principales indicadores latinoamericanos sobre calidad institucional y libertades políticas y civiles. Irónicamente, Chávez utilizó elecciones, plebiscitos y tecnicismos legales para destruir instituciones democráticas vitales, como la separación de poderes y la independencia de la prensa. Este modelo luego sería replicado en Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Chávez lo llamó “Socialismo del Siglo XXI”, aunque sus principales características —liderazgo mesiánico, control estatal de industrias clave y represión política— se asemejan más al fascismo.
El tejido social de Venezuela requerirá de años, sino décadas, para recuperarse. De acuerdo a Transparencia Internacional, es la nación más corrupta de América Latina. También es uno de los países más violentos del mundo, con una impactante tasa de 73 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Y es fácil vislumbrar cómo la situación podría empeorar aún más tras la muerte de Chávez. El gobierno ha armado y entrenado a por lo menos 25.000 milicianos cuyo objetivo último es “defender la revolución”. Ninguno de los potenciales sucesores de Chávez, empezando por el vicepresidente Nicolás Maduro, parece contar con la simpatía o la lealtad absoluta de estos chavistas fanáticos. Facciones bolivarianas radicales armadas con rifles de asalto rusos podrían perpetrar aún más violencia en los próximos meses, especialmente si la oposición se alzase con el triunfo en la elección presidencial adelantada. Lamentablemente, el profundo odio y desconfianza que ha dividido a la sociedad venezolana entre seguidores y opositores de Hugo Chávez permanecerá mucho después de su muerte.
La economía venezolana es una de las principales víctimas de Chávez. El último informe anual de Libertad Económica en el Mundo publicado por el Fraser Institute ubica a Venezuela como la economía menos libre de las 144 naciones analizadas. El país sufre de escasez crónica de electricidad y productos básicos. La inflación está entre las más altas del mundo. La infraestructura de Venezuela está literalmente cayéndose a pedazos luego de años de abandono, y su capacidad industrial y agrícola ha sido diezmada tras cientos de expropiaciones y nacionalizaciones. El país ahora importa el 70 por ciento de sus alimentos y el petróleo constituye un 95 por ciento de lo que recauda en exportaciones. El bolívar fuerte fue devaluado en un 32 por ciento hace unas semanas luego que una vorágine de gasto público antes de la elección presidencial de octubre dejara un enorme déficit fiscal del 8,5 por ciento del PIB. Y puede que eso no sea suficiente: el dólar se cotiza en el mercado negro a más de tres veces el valor del nuevo tipo de cambio oficial. Es decir, una devaluación todavía más significativa se ve venir en el futuro cercano.
Chávez no habría podido implementar su agenda populista si no hubiera sido por el petróleo, cuyos ingresos algunos estiman en $980.000 millones durante sus 14 años de gobierno. Alrededor de un tercio se gastó en programas sociales —esto explica su genuina popularidad entre los pobres. Pero el resto fue dilapidado en dudosas inversiones o se destinó a inflar las cuentas bancarias de una nueva clase privilegiada cuyos miembros ahora son conocidos como los “boligarcas” debido a la espectacular manera en que han prosperado gracias a la denominada revolución bolivariana. Decenas de miles de millones de dólares también fueron utilizados para impulsar sus ambiciones regionales, financiando partidos políticos, gobiernos e incluso guerrillas de extrema izquierda en América Latina.
Los estados cliente de Venezuela sufrirán en diferente grado la partida de Chávez. Sin su masivo subsidio petrolero y otros regalos que recibe de Venezuela —que equivalen a aproximadamente un 6 por ciento de su PIB— la extremadamente vulnerable economía deCuba podría hacer implosión. Ya que esto puede poner en riesgo la continuidad de la dictadura de los Castro, el gobierno de La Habana está jugando un papel decisivo en decidir quién reemplazará a Chávez y cómo se llevará a cabo la sucesión. Otros aliados regionales como Argentina, Nicaragua, Ecuador y Bolivia podrían también enfrentar recortes en asistencia económica, aunque no lo suficientemente significativos como para arriesgar la permanencia en el poder de sus respectivos líderes. Sin embargo, no hay duda que la importante amenaza que en su momento representó el populismo de izquierda en América Latina se verá disminuida por la ausencia de la billetera y el carisma de Chávez— y también por el evidente desastre que dejó tras su paso.
En el recuento final, la historia recordará a Hugo Chávez como un caudillo autoritario cuyas políticas retrocedieron el desarrollo y las instituciones venezolanas por décadas. Mientras más rápido Venezuela y América Latina pasen la página, mejor.
por Juan Carlos Hidalgo
Juan Carlos Hidalgo es Analista de Políticas Públicas para América Latina del Cato Institute.
domingo, 2 de septiembre de 2012
EL FALSO DEBATE DE IZQUIERDAS Y DERECHAS
Debo confesar que a menudo me parece vacío el debate entre derechas e izquierdas. La razón es que estas etiquetas pueden significar tantas cosas que al final no significan nada y es frecuente que individuos o partidos políticos que son catalogados como pertenecientes a bandos opositores tengan casi todo en común. El más notorio ejemplo de este vacío de significados es el de catalogar a Lenin y Stalin como representantes de la izquierda y a Hitler y Mussolini como representantes de la derecha. Incluso dejando de lado el hecho que “nazi” es el acrónimo de “nacional socialismo” y que Mussolini fue miembro destacado del Partido Socialista Italiano, estos cuatro dictadores tienen en común que instalaron regímenes de terror en sus países, eliminaron la disidencia, aniquilaron la prensa independiente reemplazándola por aparatos propagandísticos controlados por ellos, ejercieron control sobre el pensamiento, las ideas, la literatura, las ciencias, creando sistemas de espionaje y terror entre la población y entre los mismos funcionarios del partido, hicieron uso arbitrario y cotidiano de la violencia como método de acción. En fin hicieron todo lo necesario para perpetuarse en el poder y tener el control total: político, económico, cultural e intelectual.
Alguien podrá objetar que lo que los distingue es que los primeros abolieron la propiedad privada. Es cierto que bajo Hitler y Mussolini ésta existía, pero quienes no actuaban de acuerdo a los designios del dictador la perdían o peor aún, perdían la vida. La potestad que los dictadores tenían de disponer de vidas y haciendas equivale a una anulación casi total de la propiedad privada. Tanto el gerente de una fábrica comunista como el propietario de una fábrica en la Alemania nazi tenían que dar gusto a sus respectivos dictadores a riesgo incluso de sus propias vidas: ni el uno ni el otro eran dueños de nada.
Otros dirán que Hitler y Stalin se odiaban. A esto diré que las monarquías de Francia e Inglaterra estuvieron en guerras mutuas por siglos y esto no significa que quisieran abolir el sistema monárquico, simplemente querían más poder que su vecino.
De la misma manera, son más las similitudes que las diferencias entre Fidel Castro y Francisco Franco o entre Hugo Chávez y José Gaspar Rodríguez de Francia. Todos son dictadores y son nimiedades las que colocan a unos en la izquierda y a otros en la derecha.
He citado casos extremos y paradigmáticos, pero esta ambivalencia o vacío en el significado de “izquierda” y “derecha” se da a todo nivel en el debate político. De hecho, los políticos a menudo utilizan estas etiquetas como una forma de huir al debate. Catalogan al contrincante como “miembro de la derecha” (o de la izquierda) y continúan con una sarta de insultos que nada tienen que ver con presentar ideas y debatir propuestas.
Alguien podrá objetar que lo que los distingue es que los primeros abolieron la propiedad privada. Es cierto que bajo Hitler y Mussolini ésta existía, pero quienes no actuaban de acuerdo a los designios del dictador la perdían o peor aún, perdían la vida. La potestad que los dictadores tenían de disponer de vidas y haciendas equivale a una anulación casi total de la propiedad privada. Tanto el gerente de una fábrica comunista como el propietario de una fábrica en la Alemania nazi tenían que dar gusto a sus respectivos dictadores a riesgo incluso de sus propias vidas: ni el uno ni el otro eran dueños de nada.
Otros dirán que Hitler y Stalin se odiaban. A esto diré que las monarquías de Francia e Inglaterra estuvieron en guerras mutuas por siglos y esto no significa que quisieran abolir el sistema monárquico, simplemente querían más poder que su vecino.
De la misma manera, son más las similitudes que las diferencias entre Fidel Castro y Francisco Franco o entre Hugo Chávez y José Gaspar Rodríguez de Francia. Todos son dictadores y son nimiedades las que colocan a unos en la izquierda y a otros en la derecha.
He citado casos extremos y paradigmáticos, pero esta ambivalencia o vacío en el significado de “izquierda” y “derecha” se da a todo nivel en el debate político. De hecho, los políticos a menudo utilizan estas etiquetas como una forma de huir al debate. Catalogan al contrincante como “miembro de la derecha” (o de la izquierda) y continúan con una sarta de insultos que nada tienen que ver con presentar ideas y debatir propuestas.
PUBLICADO POR JAVIER PAZ , 07.13.12 @ 14:03
Tomado de www.elcato.org
viernes, 3 de agosto de 2012
Marx y Bolivar
Tomado de el Cato.org
Por Carlos Rangel
Carlos Rangel (1929-1988) fue un destacado periodista e intelectual venezolano y autor deDel buen salvaje al buen revolucionario (1976) y El tercermundismo (1986).
Este artículo fue publicado originalmente en Marx y los socialismos reales y otros ensayos(Monte Avila, 1988).
BOLÍVAR es una figura histórica, no un santo, y nada perdemos con saber que también tuvo enemigos y detractores. Como suele suceder con los verdaderos grandes hombres, se da el caso de que lo que en su momento tuvo la intención de herirle, se vuelque, al ponerlo en perspectiva, en su favor.
Todos los escolares venezolanos aprendimos de nuestros maestros la escena sublime en que Bolívar, trepado sobre un montón de ruinas, el día del terremoto de Caracas, arenga a la multitud, aterrorizada por la prédica de que el sismo había sido un castigo divino por la desobediencia al rey español, con las palabras: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Pues bien, ¿cuántos de quienes tenemos la escena grabada en la mente, como signo de uno de los más dramáticos y notables rasgos del carácter bolivariano, sabemos que la fuente, la única fuente de ese episodio es el libro de un feroz enemigo de la independencia americana? El relato donde se encuentra esRecuerdos de la rebelión de Caracas, de José Domingo Díaz, furibundo realista, quien, tras describir el terremoto, atribuirlo a la cólera divina contra los criollos infieles al rey y describir el arrepentimiento de la multitud postrada en actitud suplicante ante sus guías naturales, los sacerdotes, agrega que fue ése el momento en que el joven exaltado e insensato que era Simón Bolívar trepó sobre un montón de escombros e increpó a la multitud “con la siguiente blasfemia”: (aquí las palabras célebres).
Si José Domingo Díaz no hubiera estado presente, y no hubiera reportado la escena con la máxima inquina, habríamos perdido una de las más vívidas y significativas imágenes que tenemos del Libertador.
Un caso algo distinto es el de Marx, quien no aporta, naturalmente, testimonio alguno de primera mano sobre Bolívar, pero, seguramente por eurocentrismo, tuvo siempre por él un odio despectivo. Por ejemplo, en el artículo sobre Bolívar que escribió Marx en 1858 para la New American Cyclopedia (New York, D. Appleton and Company, III, pp. 441-446), dice cosas como éstas: “(Bolívar), con el pretexto de requerir custodia, se hizo rodear por las mejores tropas, con todo el aparato y pompa de una corte (real). Sin embargo, al igual que la mayoría de sus compatriotas, detestaba cualquier esfuerzo sostenido, de modo que su dictadura pronto condujo a la anarquía militar. Los asuntos más importantes (del Estado) quedaron en manos de favoritos, quienes malbarataron las finanzas y enseguida acudieron a medios odiosos para restablecerlas”.
O como ésta: “Habiendo quedado dispersa la vanguardia (de Bolívar) por una escaramuza de los hombres de Morales, (Bolívar), según el relato de un testigo, perdió la cabeza, se quedó mudo, dio media vuelta a su caballo y huyó a toda velocidad hacia Ocumare. Esta aldea la atravesó a galope tendido y, llegando a la orilla .del mar, saltó del caballo y de la playa a un bote que lo llevó hasta el Diana… dejando a sus compañeros desvalidos en tierra”.
O ésta: “Piar, el conquistador de Guayana, quien ya una vez antes había amenazado (a Bolívar) con hacerlo juzgar por una corte marcial por desertor, no perdía oportunidad de burlarse de este ‘Napoleón de las retiradas’. De allí que Bolívar concibiera un plan para liquidar a Piar...”.
O ésta: “(El error de Bolívar), al retirar súbitamente la Legión Británica, más temida por los españoles que un número diez veces mayor de colombianos, dio a Morillo la oportunidad de reunir sus refuerzos...”.
O ésta: “En el año 1827 (sic), que marca el comienzo de la declinación de su poder, (Bolívar) urdió la idea de reunir en Panamá un Congreso con el pretexto de establecer un nuevo código democrático internacional... Su intención oculta era convertir toda Sudamérica en una república federativa con él a su cabeza como dictador...”.
O ésta: “Tan pronto (Bolívar) se dio cuenta de que Páez estaba dispuesto a dar batalla, su coraje se esfumó. Por un momento pensó incluso someterse a Páez...”.
Todo el artículo (de cinco extensas páginas) está concebido en esos términos. Pero eso no es todo. Charles Dana, el editor de la New American Cyclopedia, se alarmó de la bilis de Marx contra quien, ya en 1858, era universalmente respetado como Libertador de cinco repúblicas, pensador político original y profundo, hombre universal, brillante conductor de tropas y excelso hombre de Estado. Ante las objeciones de Dana, Marx escribió aFederico Engels el 14 de febrero de 1858 una carta malhumorada: “Dana le ha cogido miedo al artículo sobre Bolívar porque (dice) que está escrito en un estilo prejuiciado (“a partisan style”), y me exige mis fuentes. Claro que se las podría suministrar, aunque encuentro que es una petición extraña. En cuanto al ‘estilo prejuiciado’, debo admitir que fui un poco vehemente. Pero es que es demasiado absurdo ver a este Soulouque1, a este canalla cobarde, miserable y ordinario, puesto por las nubes como si fuera Napoleón”.
Nota:
1. Fanstin ElIe Soulouque (1785-1867) fue electo presidente de Haití en 1847 y se proclama emperador en 1849. Gobernaba todavía en medio de una corte grotesca en 1857 y 1858, cuando Marx escribió el artículo sobre Bolívar para la New American Cyclopedia y la carta a Engels citados.
jueves, 12 de julio de 2012
Roberto Giusti: Estampitas nazi-fascistas y otras bellezas
La verdad es que provoca náuseas referirse al episodio del sábado pasado en La Vega. Obviamente es la repetición insidiosa y fatal de un fenómeno instalado entre nosotros, por no ir más atrás, desde hace catorce años. Nada nuevo. La misma basura de siempre, las mismas justificaciones de siempre, la misma hipocresía de siempre y la misma cobardía de no reconocer el signo de la barbarie que subyace en esta terca reiteración fascista de la forma más aberrante de hacer política.
Pero no queda otro remedio. Hay que denunciarlos, hay que desenmascararlos. Y no ya al supremo autor de esta modalidad de la violencia política que es un caso perdido, sino a personas como Soraya El Achkar, una de las madres de la Policía Nacional (proyecto que en medio de todas las dudas podía ofrecer ciertas garantías de respeto a los derechos humanos) y que ahora debe observar (al fin y al cabo es una académica), no sin consternación, como sus esfuerzos terminan convirtiéndose en arma política al servicio de los más bajos intereses del Gobierno.
¿Qué agregar a lo ya dicho? Pues que no se trata solo de una práctica tradicional basada en la costumbre de tener el control de las situaciones o de un mala copia tropical de los estados nazi-fascistas del siglo XX y sus S.S o los fasci di combattimento, sino de un instinto primal aplicado sobre territorios “conquistados”, donde no cabe la presencia de un enemigo que es imperativo, como bien lo dice el Führer, “pulverizar”. Luego, el aparato propagandístico del régimen, bajo el comando del Gauleiter Izarra, se encargará, con su dominio maestro de los medios, de montar una versión que narra, exactamente, todo lo contrario de lo ocurrido.
A despecho del miedo, la violencia, el control total de los cuerpos armados, (oficiales y extraoficiales) y de un CNE laxo y permisivo cuando se trata de sancionar al poder, aún imperan algunas formas democráticas. Hay un candidato presidencial, existe una población y persisten medios críticos, capaces de contar la verdad y hacer valer los derechos humanos que la señora El Achkar, dijo, defendería la Policía Nacional, ahora chavista.
Esa población, a la cual se le impidió, el sábado pasado, escuchar el mensaje de un líder opositor, ya sabe que los violentos (al final tontos útiles con patente de corso) no están defendiendo sus derechos, sino los privilegios de una minoría que se enquista en el poder para seguir expoliando y engañando a los más vulnerables. Por eso la náusea se hace llevadera. Al fin y al cabo la repetición de los mismos episodios no conduce, como antes, al conformismo y la resignación. Y eso quedará claro el día señalado.
Publicado en el diario El Universal (Caracas)
viernes, 8 de junio de 2012
La expropiación de YPF se vuelve en contra de Cristina
por Mary Anastasia O'Grady
Mary Anastasia O’Grady es editora de la columna de las Américas del Wall Street Journal.
El presidente de la junta directiva de Repsol, Antonio Brufau, confía en que su empresa salga airosa en su batalla por obtener una compensación por el 51% que poseía en YPF y que Argentina le expropió. Sin embargo, en una entrevista reciente, dejó en claro que no espera llegar a un acuerdo pronto.
"Argentina no quiere pagar nada", me dijo Brufau en la sede de Repsol. Espera que el gobierno trate de imponer, para justificar su postura, "multas ambientales" equivalentes al valor de lo que debe.
El ministro de Planificación de Argentina, Julio De Vido, sugirió lo mismo. "Hablamos con los gobernadores para que liquiden provincia por provincia los daños ambientales. Seremos absolutamente inflexibles", advirtió en abril. El viernes, el viceministro de Economía, Axel Kicillof, acusó a la empresa española: "Repsol se internacionaliza sobre las costillas de YPF", expresó", tras "canibalizar" a la petrolera y "depredar nuestro medioambiente", aseveró. Asimismo, enfatizó que Argentina no tiene ninguna intención de pagar los US$10.000 millones que Repsol dice que se le deben.
A partir de una serie de multas que podrían llevar a cero sus obligaciones con Repsol, es posible que Argentina calcule que podría esquivar la condena internacional y restaurar la confianza de los inversionistas sin tener que recurrir a sus menguantes reservas internacionales. No obstante, es probable que sea una tarea difícil.
Brufau dice que en 12 años de operaciones en Argentina, la empresa nunca fue citada por daños al medio ambiente salvo lo que ya había informado y provisionado adecuadamente. Durante ese tiempo, Repsol dice que ha invertido 680 millones de pesos, US$152 millones, en reparación medioambiental y provisionado otros 483 millones de pesos, unos US$102 millones, para "situaciones de impacto ambiental".
Repsol ha llevado su reclamo a la Corte Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial, en Washington. Pero incluso si la razón está de su lado, no hay duda de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuenta con que se trate de un interminable proceso. Mientras tanto, ella tiene los activos de la compañía con los que cuenta para darle un mayor control sobre lo que parece ser una economía al borde de la crisis.
Pero la decisión de YPF podría empeorar la situación, incluso en el corto plazo. Eso se debe a que la nacionalización se hizo violando el artículo 17 de la Constitución argentina, que dice que una expropiación deber ser llevada a cabo de acuerdo con lo que estipula la ley y no sin antes haber compensado a la compañía.
El hecho de que ni los tribunales ni el Congreso (incluida la oposición) trataran de detener lo que era claramente ilegal según la propia legislación del país confirma lo que muchos argentinos han temido: los pesos y contrapesos al poder Ejecutivo alguna vez previstos han desaparecido. La conclusión lógica es que si el Ejecutivo quiere operar un estado policial, Kirchner no tendrá disputa por parte de otras instituciones.
Tal vez si lo ocurrido en torno de YPF fuera un hecho aislado, Kirchner podría aspirar a rescatar algo de credibilidad del Estado de Derecho en Argentina. Pero no lo es. Desde las libertades civiles —en particular la libertad de prensa, que ha sido agresivamente atacada por el Ejecutivo— hasta la libertad económica, los argentinos y los inversionistas extranjeros han ido perdiendo sus derechos. La expropiación de YPF ha intensificado su sentimiento de aprensión.
La manifestación más reciente es la ofensiva contra el derecho a comprar dólares. La inflación acumulada entre 2010 y 2011 es de casi 50%, pero el peso apenas se ha depreciado 15%, por lo que los mercados esperaban que el gobierno se viera obligado a permitir un ajuste más acelerado del tipo de cambio. Pero la presidenta y su equipo económico se movieron en la dirección contraria: la imposición de estrictos controles sobre la venta de dólares. Los importadores que necesitan comprar dólares ahora se ven en apuros.
El gobierno también comenzó a exigir que los exportadores conviertan sus ingresos en dólares a través del banco central en un plazo de 15 días desde que haya sido realizado el envío al extranjero. Cuando las exportaciones cayeron, la fecha límite se corrió a los 30 días, que sigue siendo una carga excesiva. Los viajeros que necesitan dólares deben realizar la solicitud al gobierno, explicar a dónde van y por qué.
El resultado es un pánico creciente. Los bonos argentinos de 2012 en dólares ahora rinden 19%, las operaciones en pesos en el mercado negro a se realizan con una prima de 40% sobre la cotización oficial y los informes de la prensa dicen que los bancos argentinos han perdido 10% de sus depósitos en dólares en las últimas tres semanas.
YPF hizo el año pasado un gran descubrimiento de esquisto bituminoso en una región llamada Vaca Muerta. ¿Será Kirchner capaz de recaudar el dinero que necesita para explotar el hallazgo? Repsol ya ha señalado que cualquier competidor que se haga cargo de superficies de YPF que hayan sido exploradas enfrentará acciones legales de la empresa española. Pero incluso sin esa amenaza, Argentina es hoy un país donde cualquier cosa puede pasar y un buen lugar que los inversionistas deberían evitar.
Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 3 de junio de 2012.
Este artículo ha sido reproducido con el permiso del Wall Street Journal © 2011
Dow Jones & Company, Inc.
Todos los derechos reservados.
lunes, 28 de mayo de 2012
Benito Mussolini
(Predappio, Italia, 1883-Mezzegra, id., 1945) Político italiano. Hijo de una familia humilde, su padre era herrero y su madre maestra de escuela. Cursó estudios de magisterio, a cuyo término fue profesor durante períodos nunca demasiado largos, pues combinaba la actividad docente con continuos viajes. Pronto tuvo problemas con las autoridades, y fue expulsado de Suiza y Austria, donde había iniciado contactos con sectores próximos al movimiento irredentista.
En su primera afiliación política, sin embargo, se acercó al Partido Socialista, atraído por su ala más radical. Del socialismo, más que sus postulados sociales y reformadores, le sedujo su vertiente revolucionaria. En 1910 fue nombrado secretario de la federación provincial de Forli y poco después se convirtió en editor del semanario La Lotta di Classe (La lucha de clases).
La victoria del ala radical en el congreso de Reggio nell’Emilia, celebrado en 1912, le proporcionó mayor protagonismo en el seno de la formación política, que aprovechó para hacerse cargo del periódico milanés Avanti, órgano oficial del partido. Aun así, sus opiniones acerca de los enfrentamientos armados de la «semana roja» de 1914 motivaron cierta inquietud entre sus compañeros de filas, atemorizados por su radicalismo. La división entre Mussolini y el partido se acrecentó con la proclama de neutralidad del primero tras la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. En noviembre del mismo año fundó el periódico Il Popolo d’Italia, de tendencia ultranacionalista, lo que le valió la expulsión del Partido Socialista.
Posteriormente, quiso capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana tras el fin de la contienda haciendo un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables del descalabro, y para ello creó los fasci di combattimento, grupos armados de agitación que constituyeron el germen inicial del partido fascista. Consiguió ganarse el favor de los grandes propietarios y salir elegido diputado en las elecciones de mayo de 1921.
La impotencia del gobierno para hacer frente a la situación en que se encontraba el país y la disolución del Parlamento allanaron el camino para la denominada marcha sobre Roma, acontecida el 22 de octubre de 1922. Su entrada triunfal en la capital italiana, en la cual no encontró ninguna oposición, pues contó con el beneplácito del ejército y del gobierno, motivó su nombramiento de primer ministro por parte del rey Víctor Manuel III.
Gradualmente, aunque con mayor ímpetu tras el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti en 1924, se erigió como único poder, aniquiló cualquier forma de oposición y acabó por transformar su gobierno en un régimen dictatorial. Apoyado por un amplio sector de la población y con la baza a su favor de un eficaz sistema propagandístico, realizó fuertes inversiones en infraestructuras y recuperó viejos proyectos expansionistas, como la conquista de Etiopía (1935) y la anexión de Albania (1939).
Tras la llegada al poder de
Hitler en Alemania, fue acercándose al nazismo, y tras las primeras victorias alemanas en la Segunda Guerra Mundial, que juzgó definitivas, declaró la guerra a los aliados. Sin embargo, el fracaso del ejército italiano en Grecia, Libia y África oriental, así como el avance de las tropas aliadas, motivaron su encarcelamiento por orden de Víctor Manuel III, quien impulsó un golpe de Estado y decretó el fin del fascismo (julio de 1943).
Liberado por paracaidistas alemanes (12 de septiembre de 1943), creó una república fascista en el norte de Italia (República de Salò) pero el avance aliado le obligó a emprender la huida hacia Suiza. Intentó cruzar la frontera disfrazado de oficial alemán, pero fue descubierto en Dongo por miembros de la Resistencia (27 de abril de 1945), y al día siguiente fue fusilado con su compañera Clara Petacci.
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